Alojamientos con vistas a la montaña en Yokosuka
Las habitaciones con vistas a la montaña en Yokosuka significan Shonan Relief, el alojamiento del interior que mira a las laderas boscosas en lugar de a las grúas del astillero y combina esa vista con baño público, yukata y aparcamiento privado gratuito. Las habitaciones llevan aire acondicionado, baño privado con bañera y bidé, escritorio, nevera, hervidor eléctrico y zapatillas. El santuario Tsurugaoka Hachimangu de Kamakura queda a unos trece kilómetros y el aeropuerto de Tokio Haneda a unos cuarenta y ocho. Hay desayuno a la carta, ascensor y recepción de veinticuatro horas.
Vista a la montaña · Yokosuka en cifras
Dónde alojarse en Yokosuka
La vista es la reserva, y es una vista hacia el interior. Shonan Relief tiene habitaciones que miran a las laderas boscosas que se levantan detrás de Yokosuka, un contraste con casi todos los demás alojamientos de la ciudad, orientados a la bahía de Tokio y al astillero. Con ello viene aparcamiento privado gratuito, además de aparcamiento para bicicletas, ascensor y recepción de veinticuatro horas, que juntos dicen con claridad a quién va dirigido: a quien recorre la península de Miura en coche o trabaja la carretera de la costa en bicicleta. El santuario Tsurugaoka Hachimangu queda a unos trece kilómetros, Sankeien en Yokohama a unos veintiocho y el aeropuerto de Haneda a unos cuarenta y ocho.
El baño aquí es comunitario, y eso cambia la tarde. Shonan Relief mantiene un baño público y saca yukata, la bata de algodón que se usa entre la habitación y la zona de baño, así que la rutina sigue el patrón japonés aunque no haya aguas termales. Las habitaciones suman baño privado con bañera, bidé, ducha, artículos de aseo gratuitos, zapatillas y secador, además de aire acondicionado, televisor de pantalla plana, nevera y hervidor eléctrico. Un escritorio en cada habitación lo hace viable en un viaje mixto, y las habitaciones sin humo son el estándar. El desayuno se sirve a la carta y no en bufé, así que conviene pedirlo la noche antes.
La contrapartida es honesta y merece decirse. Esta no es una dirección para ir andando a la estación, y los puntos de interés del puerto exigen transporte: el parque Mikasa, el muelle del ferry a Sarushima, el parque Verny y la calle Dobuita están todos abajo, a nivel del mar. Lo que se gana es calma, verde al otro lado de la ventana y un coche aparcado gratis en el recinto, algo nada menor en una ciudad de península con calles estrechas. La primavera es la estación más fuerte para la vista, cuando florecen las laderas de Kinugasa, seguida de cerca por las hortensias de principios de verano y por el aire limpio del otoño.
Detrás del puerto, Yokosuka trepa deprisa. Las laderas sobre el centro están densamente arboladas, las de Kinugasa se llenan de cerezos en primavera y las hortensias toman los caminos de la península a principios de verano. Las calles se estrechan en callejones escalonados a pocas manzanas de la carretera principal. Es una ciudad distinta de la que hay a nivel del mar, donde las puertas de la base, las tiendas de sukajan y los mostradores de curry marcan el tono, y el cambio ocurre en una distancia sorprendentemente corta.
